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lunes, 17 de diciembre de 2018

#CAZARESPONSABLE la campaña de Artemisan

Hoy la fundación Artemisan, ha publicado una Vídeo-guía para el uso de las RRSS en la caza.

Que se puede resumir en 5 aspectos básicos:

- Configurar correctamente la privacidad en las cuentas de RRSS
- Cuidar las fotos que se comparten
- Tener cuidado con los grupos de Whatsapp
- Evitar la difusión de bulos
- Mostrar la caza más allá del lance

Os comparto el vídeo, con el fin de que poco a poco los cazadores sepamos afrontar la imagen de la caza en la realidad del siglo XXI.





jueves, 18 de octubre de 2018

De tanto bueno que tenemos... Elijamos

La semana pasada escribí un artículo donde os hablaba del orgullo que sentía por ser cazador, de lo que me enriquecía la caza como individuo, de cómo ésta también enriquecía al entorno y en general traía diferentes argumentos en favor de la actividad cinegética, tanto plausibles, como otros más pasionales. Si no lo viste, o quieres recordarlo, puedes leerlo aquí.

Tras ese repaso que realicé, quisiera hacer una reflexión, una petición y una reiteración, y con ello no quisiera sentar cátedra, ni decir a nadie lo que tiene que hacer, pero si bien, sí intentar replantear las cosas a más de uno, pues la imagen de todo un colectivo está en juego.

Reflexión 

La caza es una actividad que conlleva muchas cosas, o bien es el conjunto de esas cosas. Empezando por las tareas de gestión,  tales como limpieza de monte, manutención de las especies por medio de creación y llenado de bebederos y comederos, observación del medio... . Podemos proseguir con el cuidado y crianza de nuestros perros, con la selección y manutención de nuestro equipo material, etc. 
Luego llega el día de cazar, en el que comienza con los actos sociales con compañeros, amigos y familiares, donde en torno a un plato de migas, u otro similar, compartimos ilusiones, esperanzas, nos ponemos al día o bien contamos batallitas. 



Y nos vamos al campo, donde disfrutamos de rutas maravillosas, contemplamos entornos increíbles, vemos flora...Comienza la caza, y ahí disfrutamos del trabajo de los perros, de los sonidos que estos producen, si estamos de Montería del ruido de los rehaleros, y si la fortuna nos asiste puede que incluso podamos ver fauna, en lances y carreras, y si todavía la suerte nos es más propicia quizás hasta seamos nosotros los que protagonicemos estos últimos. Si la destreza nos acompañó puede que hayamos conseguido abatir un animal, para nuestro propio gozo, pues en sí mismo ese animal es todo un tesoro.Al finalizar toca volver a la junta, donde nos volvemos a reunir con los compañeros y allí en torno a un plato de comida, nos contamos los pormenores de la jornada y si hace falta hasta un par de mentirijillas piadosas. Lo mejor de todo es que con esto, la jornada no acaba, pues con la carne de las piezas abatidas, más adelante podremos degustar exquisitas recetas, con una carne excelente y saludable.




Digo yo, con tantas cosas que tiene la caza, con tantas imágenes diferentes entre las que escoger, ¿porqué muchos de nosotros y de forma mayoritaria nos limitamos una y otra vez a publicitar y mostrar en RRSS la imagen de la pieza o piezas abatidas o si acaso vídeos de los lances? O peor aún ¿a publicar fotos de terceros sin ningún tipo de filtro de esas piezas abatidas o vídeos de lances?

Parece que sólo damos importancia a matar y a presumir de lo matado. Francamente para mí cazar son todas las cosas comentadas antes, y toda una ética y de respeto y me entristece que sólo ofrezcamos una imagen de muerte al mundo. Por no mencionar como ofrecemos esa imagen, pues en muchas ocasiones el respeto por la pieza abatida es nulo, viéndose imágenes con las piezas en charcos de sangre, con vísceras por aquí y por allá, con otros animales siendo desmembrados y desviscerados alrededor.
¿De verdad queremos que esa sea la imagen que ofrecer al mundo de un día de caza? ¿Solo sabemos transmitir muerte y sangre de entre todo lo que tenemos?

Hay que comprender que en el mundo que hoy en día vivimos, las imágenes dicen de nosotros lo que somos, y qué con las RRSS, éstas llegan muy lejos, y no sólo a gente que nosotros queremos llegar, también llegan a gente que busca sacar de contexto todo lo nuestro, de negativizar la caza, y con ciertas actitudes e imágenes se lo ponemos en bandeja. 

Así mismo, francamente, a mí como cazador, evidentemente estás imágenes no me van a sorprender pues convivo con ellas, y soy muy consciente de que la caza como término de su realización es dar muerte, pero que las conozca o sea participe, no implica que me gusten dichas imágenes, es más, me desagradan. 

Petición

Como en todo, se puede elegir. Se puede elegir que mostrar, que queremos transmitir por medio de nuestras imágenes qué es la caza. Insisto nuestros destinatarios finales sobre todo es RRSS pueden no ser los que nosotros queremos. Hay que seleccionar que queremos trasmitir sobre nuestra actividad, si son sólo las piezas abatidas, o si es algo más, y desde aquí animaros a esto último por todo lo expuesto anteriormente.



Si nos decidimos por compartir imágenes de nuestras piezas o de nuestros lances, que ojo no lo veo mal, yo también lo hago, que apostemos por ensalzar los animales como merecen, optando por que sean mostrados en posiciones donde la belleza de éstos sea la mejor posible. Primar por escenas limpias, donde la sangre o las vísceras no tengan cabida, en su entorno siempre, no poner de escusa no tuve tiempo, si para cazar una pieza podemos invertir días, que son en comparación 10 minutos para buscar una buena imagen.

(Imagen ganadora de la primera edición de los premios playmocaza a la excelencia cazadora, de Gonzalo Varas)

Si posamos junto a los animales abatidos, hagámoslo guardando un respeto, posando a su altura en vez desde posiciones de superioridad, sin usarlos como sillas o alfombras, sin ridiculizaciones de éstos. Son un regalo del campo, y como tal, los regalos no se desprecian, se agradecen y se cuidan.


(Imagen participante de la primera edición de los premios playmocaza a la excelencia cazadora, de Raúl Blázquez)


Reiteración

Asumir que al participar en redes sociales o de cara a un tercero, pone ya en tela de juicio lo que hacemos,debe ser premisa. Que las imágenes hablan por si solas y son mucho más potentes que las palabras, es una realidad. Elige bien que compartes y piensa que aquello que haces puede no sólo titularte a ti como individuo sino a todo un colectivo, como ocurre hoy en día con las imágenes de caza.

La libertad de expresión por bandera, no tienes porque estar de acuerdo con lo comentado aquí, pero piensa que por mucho que nuestra actividad este reglada y sobre todo que sea necesaria, que es un bien para el campo, hay grupos que negaran la mayor, nos pondrán (o ya nos ponen) a los pies de los caballos, y pondrán en tela de juicio lo que hacemos, y buscarán (buscan) prohibirlo . Y lo peor, por desgracia, es que los veredictos de dichos juicios, no los harán cazadores, ni tampodo quienes están en el campo día tras día, no. La elección la realizará la población total, que mayoritariamente viven en ciudades y alejados totalmente del mundo rural, de sus tradiciones y de sus necesidades. Gente que para juzgar no buscarán razones ni argumentos, pues hoy en día la gran parte de la sociedad no los quiere, y si le llegan no lo leera, eso es demasiado tiempo a invertir, buscarán algo más rápido y por ello es más que probable que atiendan a las imágenes que de un vistazo ya les dará información, da igual si sesgada o enfocada a.



Por todo esto me reitero en saber elegir qué queremos mostrar de la actividad cinegética. Ojo, no es esconder, no es tapar, pero buscando un simil entendible, la gente necesita hacer sus necesidades, todo el mundo necesita hacerlo, pero por mucho que se necesite y sea importante para el humano hacerlo, no vemos a diario, ni compartimos imágenes de como lo hacemos ni de su resultado. Pues esto es lo mismo, es saber elegir.

En el caso del aprovechamiento de la carne de los animales cazados, no es necesario mostrar desmembraciones, ni visceras, con mostrar el plato es más que suficiente.

La caza y lo que mostramos de ella, importa, y mucho, sigue un instinto de buen gusto, de ensalzar la actividad y no te equivocarás.





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jueves, 11 de octubre de 2018

soy cazador y siento orgullo por ello


En lo que voy a compartir a continuación quizás encuentre en algunos crítica y en otros asentimiento, pero realmente lo que busco es concienciar y mostrar el orgullo que siento de lo que soy y de lo que hago, y aunque sólo un individuo se conciencie en esto, me conformo, pues por algo se empieza.

Soy cazador y disfruto de ello lo que mi tiempo libre me permite. Soy consciente de que mi actividad cinegética escuece en algunos sectores de la sociedad, pero estoy tranquilo, sé que mi actividad no sólo me enriquece a mi como persona, sino que enriquece a mi entorno.




Dependiendo de cuánto sepas sobre el mundo de la caza o sobre el mundo rural, ya que el uno no se entiende sin el otro y viceversa, mi anterior afirmación puede parecerte una chifladura o una certeza real. Por los primeros lo intentaré explicar y por los segundos reafirmar, y lo haré en el orden inverso al que lo redacté, ya que, del enriquecimiento de mi entorno nace parte del mio propio.

La caza es un bien generador de riqueza y empleos, ya que por sí misma genera 6.475 millones de euros y casi 190.000 empleos en nuestro país (se puede consultar en el informe de impacto económico de la fundación artemisan),  lo que ya por sí solo podría justificar su existencia frente a otras actividades, que no sólo no generan beneficios, sino que suponen un gasto para las arcas del estado. Lo más importante de todo es que son datos referentes a diferentes sectores, entre ellos hosteleros, textiles, agroalimientarios, sociales, etc...
Esto que por si mismo ya es algo a tener muy en cuenta puede hacer pensar e incluso hacer plantear que lo que de verdad debe importar es el impacto medioambiental.





Ante la anterior disyuntiva, responder es fácil, pues nuestra actividad necesita y requiere de una manutención por parte de los cazadores, evidentemente para poder cazar es necesario realizar actividades de conservación y gestión que permitan tener el medio en las mejores condiciones, tales como limpieza de monte, ayuda de comida y agua en los meses más desfavorables para apoyar a los animales (que independientemente de su carácter cinegético o no, son  aprovechados) manutención de hábitats propios, etc.
Cabe destacar por mucho que a muchos les escueza, que muchas especies en peligro de extinción están saliendo adelante en cotos cinegéticos, pues de nuestro control y gestión éstas se ven beneficiadas, pueden buscar en google, sin ir más lejos, el tema del lince ibérico, donde se explica cómo está saliendo adelante.

Por si fuera poco lo anterior, hay que añadir que, cuando hay una sobrepoblación de animales, pueden provocar problemas en el sector agrario con daños a cultivos, traduciéndose en grandes pérdidas para los agricultores, y con la caza se pueden reducir o anular éstos. Otros problemas que pueden darse con la sobrepoblación, son los de enfermedades infecciosas, tales como sarna, tuberculosis, mixomatosis, vírica, etc...y sólo con el control de la sobrepoblación se pueden evitar o disminuir.

Cómo decía, todas estas cosas me hacen sentir una reafirmación en la actividad que realizo, pues sé que tiene mucho de positivo en ello, pero además, debo de agregar que, gracias a la caza, puedo estar en sitios que de otra forma no estaría, que puedo conocer el campo de una forma tradicional y respetuosa, que disfruto de una gran gastronomía rodeado de amigos en cada salida, que puedo estar cerca de los animales desde su principio hasta su fin, que disfruto de su vida, y de su muerte, pues como lo que cazo, pues la carne silvestre es la más sana que existe y su sabor es inmejorable.
No se puede negar, ni lo negamos,que la caza en uno de sus términos es dar muerte a un animal. La muerte es natural e inherente a la vida, e intentar pensar que la muerte no debe existir es no darse cuenta que la relación muerte vida es indispensable precisamente para lo último. Es un pensamiento muy hipócrita el pensar que tras un plato de carne hay muerte y sufrimiento y no tras una rebanada de pan por ejemplo, pues para que éste último se dé, primero se ha tenido que eliminar un bosque o campo con todos sus inquilinos, tras la siembra, vienen las tareas de mantenimiento realizadas con productos fitosanitarios que dan otro gran repaso a aves, insectos, pequeños mamíferos y otros, y para acabar en la recolección donde otros muchos de los anteriores son linchados por ruedas y cuchillas. En definitiva a través de la caza y con sus acciones paralelas se consigue fomentar la vida de las especies, y es que, como dice mi amigo Javier de EL MORRAL DEL CAZADOR, "la caza no es muerte sino vida, viva la caza."



La caza además es ética y responsable. Responsable porque se ajusta a cupos y a necesidades poblacionales, porque se caza lo que se tiene que cazar, pues la caza se encarga de garantizar equilibrios poblacionales que eviten descompensaciones y a la postre, problemas como los ya comentados anteriormente. Es ética pues a parte de cumplir con las normas y leyes, y porqué no decirlo también de sus tradiciones, busca que el desarrollo de ésta sea realizado con respeto hacia el animal a cazar, que éste no sea una simple diana en el campo, como algunos pueden pensar,  sino un ser vivo con opciones y posibilidades. Hay una máxima que nos recuerdan los mayores que nos dice "que cuanto más sufrida,más caza es" y es que sin esfuerzo no hay recompensa.

No puedo olvidarme de que la caza la entiendo como una pasión, y esto es así porque también crea unos aspectos emocionales en aquellos que la realizamos, que nos hace acogerla como algo que nos sobrepasa, quizás sea que permite crear más vínculos especiales con amigos y familia que en otros ámbitos no he conseguido, y es que la caza compartida con gente a la que aprecias es mucho más.
Al ser una actividad en la naturaleza, te permite reencontrarte con esa parte de uno mismo que ansía libertad, que necesita sentirse parte del medio. La caza te quita el sueño, y parte de tus pensamientos a lo largo del día, van enfocados a ella. Aunque como ya hemos dicho, también quita tiempo, ya que cazar supone mucho más que salir a abatir animales, supone estar todo el año en el campo cuidándolo y cuando inviertes tanto en algo, es difícil no sentirlo y hacerlo con cariño.




Seguramente, aquellos que no sean simpatizantes de la caza, llegados a este punto, puedan comprender que al final la caza es un cúmulo de cosas que seguramente desconocen, y que aquellos tópicos de que tiramos a todo lo que se mueve, que arrasamos allá donde pisamos o cualquier otra barbaridad, no es ni más ni menos, que un enfoque malitencionado por enemigos del rural y de la actividad.
La caza es necesaria y fundamental, así como los cazadores.

Hoy por hoy, la caza es un derecho que la ley permite, aunque bajo mi opinión debería ser un deber para la ley mantenerla y protegerla por todo lo anteriormente comentado, pero pese a todo, cada día tenemos más limitaciones y todo bajo el prisma de los malintencionados ataques de animalistos y los mal llamados ecologistas, que no dejan de falsear nuestras actividades y disfrazarnos de los malos de la película, algo así como lo que hizo Disney con Bambi.
Con el márketing y con las RRSS se puede manipular, pero por mucha manipulación que haya, la verdad reluce, y no hay más que mirar al campo y a los pueblos para ver dónde estamos unos y donde están otros, quienes somos los verdaderos ecologistas y quienes buscan sólo las doctrinas populistas con unos fines oscuros y lucrativos.

Mi orgullo es poder decir allá donde voy que SOY CAZADOR y que conmigo hay una gran parte de la población, que no somos asesinos, que somos los protectores de nuestros campos, de nuestra tierra y de sus habitantes, que los tópicos, tópicos son y los bulos se los lleva el viento.
Aquí estamos para quien nos quiera conocer.




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lunes, 16 de abril de 2018

No hay mayor ciego que el que no quiere ver


Ayer día 15 de abril acudí a la manifestación en favor de la caza que la real federación española de caza había convocado en las principales capitales de provincia españolas.



Los motivos para manifestarnos eran y son pedir RESPETO para nuestra actividad, que es legal y sostenible. Pedir respeto y defensa de los continuos ataques animalistas. Juntarnos y mostrarnos como un colectivo que ni mucho menos está moribundo, sino que está presente y que tiene un interés real en lo que le apasiona. Dar imagen a los partidos políticos que estamos hartos de que maltraten al campo y a los cazadores desde sus despachos y recordarles que detrás de cada cazador hay un voto, que tenemos memoria y que en las urnas nos vamos a encontrar antes o después. Todas estas cosas entre otras principalmente.



Como era de esperar los cazadores respondimos, llenando plazas y calles donde se nos había convocado, donde de forma pacífica y respetuosa gritamos a España que somos cazadores, que estamos orgullosos de ello, que amamos la naturaleza y que pedimos respeto por lo que hacemos por lo que somos, porque decimos SÍ A LA CAZA.




Participe de la manifestación de Toledo, y no puedo sino que sentirme orgulloso de ver tantos cazadores por sus estrechas calles del centro y al pie de su preciosa catedral y su grandioso ayuntamiento. De oir discursos tan justos y precisos por parte de los conferenciantes, pese a las trabas políticas que los pusieron…







Me fui de allí con emociones y sensaciones muy reconfortantes de haber sido parte de una jornada única donde el gremio estaba unido y bajo una misma consigna de dar el Sí a la caza.

Cuando cogí mi móvil me puse a pasar por las redes sociales las fotografías que pude tomar del evento, para así dar difusión al mensaje. Al igual que como yo, muchas otras personas hicieron lo mismo, y pudimos llenar twitter, Instagram y Facebook de lo que había acontecido ayer en España.

Hoy y tras 24 horas de reposo analizo con una doble visión lo que pasó tras nuestra manifestación de ayer.

Por un lado podemos catalogar como un fiasco todo lo que ayer montamos porque al poco tiempo de subir las imágenes en favor de pedir respeto y el cese de los ataques animalistas, vimos cómo estas solicitudes eran cuanto menos tomadas por el pito del sereno al encontrarnos nuevamente con nuevos ataques virulentos por estos grupos donde no dejaban de llamarnos lindezas del tipo de “asesinos” o “borrachos” u otras de “ojalas os peguéis un tiro en la cabeza”. Otros más educados centraban sus ataques en contestar nuestras imágenes de manifestación y celebración con tópicos falsos como “el maltrato y abandono de los perros de caza” o de que “acabamos con las especies…”

Mas este fracaso de la manifestación me hace enfocar la otra visión de todo esto y es que ha sido un verdadero ÉXITO. Ayer demostramos a la sociedad, al gremio propio y a los animalistos que sabemos estar unidos, que somos más (y a las imágenes de las congregaciones de ayer me remito si las comparamos con las de otros), que los medios de comunicación generalistas ayer se dieron cuenta sacándonos en sus noticias que de verdad contamos, … que las redes sociales ayer se dieron eco de todo esto.

Y todo esto no es otra cosa que nuestras banderas son los datos reales, economías que invierten y que no restan, gestión y conservación, lucha por el mundo rural, conocimiento de éste y amor por nuestro campo.

Evidentemente cuando tu rival ve todo esto, sólo puede recurrir a sacar sus malas artes y es que ya se sabe que no hay mayor ciego que el que no quiere ver… y por tanto cuando no hay respuesta sólo se pueden recurrir a los descalificativos baratos y las falacias por aquello del tu miente que siempre algo quedara.







jueves, 7 de diciembre de 2017

Respeto


El respeto por la pieza abatida ha sido un tema recurrente ya tratado por muchos en varias ocasiones, pero que de vez en cuando es bueno que alguna voz lo vuelva a resurgir pues basta con darse un paseo por las redes sociales para darse cuenta que este mensaje debe calar mucho más.

Según escribo estas palabras, y enfocándome en concreto en “redes sociales” me doy cuenta de que quizás el problema sobre el respeto por la pieza abatida más bien sea un problema asociado a las imágenes y videos que se comparten por éstas y ese afán que tenemos todos de mostrar nuestras pasiones, de compartir nuestras vivencias, y en ese impulso de difundir. En dichas imágenes muchas veces vemos fotografías que a veces rayan lo desagradable y por ende el respeto a ese animal cazado.


Al final las imágenes que se toman son parte de ese respeto al animal cazado, pero no la única y voy a intentar manifestar mi opinión sobre que debería entenderse por esto.

El campo nos brinda su vida y nosotros siempre debemos sentirnos agradecidos de poder tomarla. Cada vida cuenta y esta no debe caer en saco roto. Me causa rechazo el cazador que habla de sus resultados calificándolos de forma negativa si estos no están “a su altura” o no son los que esperaban. Hay que sentirse agradecidos por lo que el campo nos da, yo soy de los que defiende que la caza debe ser escasa, difícil y sobre todo incierta. Ello no implica que debamos ser exigentes y pensar que se tiene que hacer mejor, bien la gestión o bien nuestra propia forma de caza; incluso rememorar tiempos pasados… pero eso son harinas de otro costal que no deben mezclarse con la de valorar siempre de forma positiva lo que hemos recibido del campo.
 
 

Todo lance es único y diferente al anterior. Todos nos hacen disfrutar o así deberían. Quizás esta sea una de esas razones que nos impulsan cazar, quien sabe. Si esto es así ¿por qué los animales más grandes o bellos son ensalzados mientras que los otros quedan aparcados? Todos merecen el mismo trato, y es que los trofeos no se miden en puntos o tamaños, sino en sensaciones e historias que nos dejan marcados para siempre en el recuerdo.

 


Invertir tiempo, y digo invertir, en el decoro y cuidado de la pieza, es en sí mismo el mayor respeto que podemos ofrecerle. Tomarle una imagen siempre es una buena opción para buscar su inmortalidad en nuestros recuerdos. Cuidar estas  instantáneas que le tomamos, sí que debe ser una obligación. Buscarle la imagen más digna posible, que no es ni más ni menos que la que merece, lejos de sangrías, vísceras y posiciones poco vistosas. A veces es tan sencillo como poner un poco de tierra sobre la sangre para taparla, o un poco de agua…y no hablo sólo sobre la del animal, muchas veces la del suelo la obviamos y esta afea la imagen tanto o más. Si no es posible quitarla, muchas con pasar luego esa foto por edición de blanco y negro o sepia hace maravillas en este sentido. Incluso en ciertas ocasiones no es necesario mostrar todo, basta sólo con sugerir. Con respecto a la postura del animal, siempre buscar aquella que muestre su mayor naturalidad. Son pequeñas cosas que no nos llevaran mucho tiempo, y que ya de por si dignifican nuestra actitud.

 


Un animal en su entorno siempre es más. No hay color. Una foto de un animal tomada en el campo comparada con una tomada sobre hormigón  hace siempre empequeñecer al animal en esta última por grande que este sea. Desnaturalizar al animal de su ambiente le hace perder aquello que le es propio, que no es otra cosa que su medio. Sé que en ocasiones en el campo no se tiene los medios (hoy en día es algo complicado pero posible) y no se puede tomar instantáneas hasta llegar a la civilización pero en la medida de lo posible buscar inmortalizar al animal en el campo, aunque sea de una forma poética, hace mantenerle para siempre en el que fue su entorno.

 



Si decidimos posar con nuestro trofeo,  mostrarle el respeto a éste es muy sencillo, sólo consiste en tratarle como lo que es: Un animal que nos ha hecho disfrutar y que es un auténtico regalo. Posados encima de  venados como si fueran motocicletas, subirse encima de los animales, pies encima de las piezas, sujeciones poco armoniosas, y otras situaciones semejantes no son lo más apropiado. Simplemente se trata de tener un poco de cabeza y tener respeto.

 


La ceremonia del noviazgo es algo que debería ser bonito, tradicional, también jocoso evidentemente y sobre todo algo para recordar por el protagonista. No una batalla de vísceras donde el cuerpo inerte del animal es tratado como un simple objeto del que arrancar más y más “munición” con el que embadurnar y pringar al “novi@”. La mesura debería ser parte de esta actividad ya no sólo por evitar que el cuerpo del animal sea maltratado de la forma descrita sino por la propia imagen de los cazadores que reflejan lo que no somos. Muchas veces se produce más vergüenza ajena que otra cosa.

 

La carne del animal es tan parte del trofeo como el trofeo en sí. El aprovechamiento de la caza es algo elemental, cierto es que hoy en día no se caza para alimentarnos, pero no por ello hay que dejar de aprovechar esta carne que es un manjar extraordinario cuya calidad y bondad está totalmente contrastada. Todo cazador que está dispuesto a apretar el gatillo debería de estar de la misma forma dispuesto a luego tratar el cuerpo del animal parar extraer de el mismo las partes aprovechables del mismo.

 


Las alfombras o tapices en las juntas de sangre es un tema complicado, pues no sólo son tradicionales sino que son por un lado la única forma de valorar el conjunto global de una jornada de caza, y por otro el lugar por donde la caza debe pasar en muchas ocasiones antes de ser aprovechada. Al final la aglomeración de animales, sangres, y gente observando y valorando hacen de estos momentos muchas veces algo poco respetuoso. Retrotrayéndome a lo anteriormente dicho cuando sacamos al animal de su entorno lo desnaturalizamos y los tapices en las juntas ayudan a ello. Sabiendo que son necesarios sólo recomendar lo anteriormente dicho, las fotos e imágenes lucen en el campo el doble, y estas fotos aportan sólo en el sentido global. Las individuales mejor hacerlas antes.

Al final y a forma de resumen de todo lo anterior, El respeto por el animal cazado se basa en tener un poco de sentido común y tratarlo como un gran bien que hemos recibido. En cuanto al tema de inmortalizarlo en imágenes, TODO se reduce al buen gusto.

 


Soy de la opinión que no es necesario recoger en videos o fotos  todas las vivencias de la vida, no todas son necesarias de mostrarse y no hace falta dar ejemplos... Son cosas que evidentemente existen y que no se esconden, simplemente no se muestran o cuentan por ser innecesario. Mostrar vísceras, despieces en juntas de carnes, desmembramientos, etc,  son imágenes desagradables que poco o nada aportan al colectivo, al final todo se resume, como ya he dicho, en tener cierto buen gusto a la hora de tomar las imágenes en primer lugar y a continuación de saber qué o no compartir. No todo vale. Un matadero está todo el día con situaciones similares y no se les ve día tras día haciendo apología sobre lo que allí hacen.

 

Todo lo anterior va en favor del colectivo, sabemos cuan complicado lo tenemos con animalistas que saltan a la mínima, y que están deseando acabar con nosotros. O con ciudadanos urbanitas que desconocen la verdad del campo y de la caza y prejuzgan y estigmatizan de oídas y en muchas ocasiones por lo que les dictan los primeros. Los tiempos están cambiando, y la caza no debe quedarse al margen y debe adaptarse. La imagen hoy en día por el uso de las Redes Sociales lo son todo…“La mujer del Cesar no sólo debe ser Honrada, sino parecerlo”.  Ya sabemos todos cuan beneficiosa es la caza para el medio y la mayoría de cazadores son grandes cazadores que realizan tareas de gestión y de conservación. No dejemos que imágenes poco afortunadas, que acciones poco bienaventuradas sean las que hablen y empañen la verdadera realidad de nuestra actividad.

 


Alguno puede pensar que estas actitudes que yo defiendo y que creo que son el futuro de nuestro colectivo, no son más que actitudes cobardes que buscan esconder lo nuestro, de ocultarse y que incluso son miedosas. Piensan que a cuanta más presión de agentes externos más debemos mostrarnos y sentirnos orgullosos de lo que somos y de lo que hacemos. Más sangre y más vísceras si hace falta y que se jodan los animalistas, que a quien le pique que se rasque, que se jodan todos, esto es legal y no hay más que hablar. 

 

Mi respuesta ante esto es clara y concisa, no es cuestión de miedo, ni de ser más o menos cazador, o de no estar orgulloso de ser cazador. Es simplemente una cuestión de RESPETO a la actividad, al compañero cazador, al animalista, al urbanita o a todo aquel que pueda ser consumidor voluntario o no de nuestra imagen. De tener como ya he dicho cierto buen gusto y de ser consciente de que la legalidad no ampara todo, el sentido común en la mayoría de los casos es la gran jueza de la arbitrariedad.