¿Me estoy poniendo viejo?

Pues bien esa es la cuestión tras entender la caza ya de otra manera, ahora disfruto más con un buen lance a cualquier especie de menor (conejo, zorzal, perdiz, paloma…) que con la cantidad de ellos. No creo que sea por la edad que tengo, pues me considero bastante joven con 27 años, ni los años que llevo cazando (desde que apenas podía andar) pero he tenido suerte de aprender lo suficiente en la caza como para verla desde ese punto de vista que te satisfacen otras cosas…

Ya no quiero cazar con escopeta semiautomática aunque la gente me diga con ella matas más piezas, le pegas mejor…etc. Lo sé de sobra que le pego mejor si he cazado con ella toda la vida pero ya me llena muchísimo más abatir el animal con una superpuesta o la vieja yuxtapuesta. Para otros su satisfacción igual es abatir 20 piezas y hasta no lograrlo no se dan por satisfechos, para mi lograr 3 lances bien culminados y disfrutados con estas escopetas no tiene comparación, en esta etapa me sabe mucho mejor esa calidad del lance que no por el contrario la cantidad, ya he tenido mi edad de pegar tiros, de alegrarme el dedo con el gatillo, de abatir muchas y muchas piezas, por eso mismo ya que he disfrutado, lo busco hacer de otras formas.

Por poner algún ejemplo de lo que es la caza hoy día, en mi zona nos gusta mucho cazar el zorzal y a mi particularmente como el que más, pues en cada salida lo típico que te preguntan es ¿Cuántos has matado? La respuesta en mi mente es: nos fijamos solo en un número y lo mismo para ti son pocos 10 o 15 pájaros, pero para mí abatir 5 con mi perrita y mi escopeta de dos cañones es todo un privilegio y un disfrute y no necesito más aunque tu cabeza piense que es un mal resultado.

Personalmente practico la caza en solitario o con mi maestro en esta afición, siempre acompañados por los canes y sé de sobra que la esencia de la caza es juntarse con compañeros, charlar, contar anécdotas y demás…pero no me gusta dar caza a animales zorreados, gazapeados o que huyen de otro cazador y se te encajan encima sin ningún mérito propio, por ello cazamos solos donde si logramos abatir una pieza sea por nuestro esfuerzo o el de nuestros compañeros de cuatro patas. Disfruto de esta forma en el monte, donde es una lucha de tú a tú con la naturaleza y con el animal salvaje y si consigo ganarle la batalla que sea porque realmente me lo he ganado y sea una muerte digna para dicho ejemplar.

Sin ir más lejos este año me picó el gusanillo de estrenar escopeta, sin dudarlo, opté por la superpuesta por su elegancia, su fiabilidad aunque sabía que no sería fácil al principio adaptarme, por no haber cazado con ellas nunca y todas las desventajas que ofrece con respecto a la repetidora. Ahora tras casi una temporada completa con ella no la cambio por ninguna otra, que satisfacción al echar abajo un animal, que alegría me ha dado abatir las primeras becadas de la temporada con ella, también los fallos que he tenido (se de sobra que con mi escopeta de siempre no hubiese sido así) pero de pensar que ahí estará el animal para otro día después de brindarme su oportunidad y ha salido victorioso es lo que realmente me llena de esta afición.

Y así es como nota uno que se hace mayor en esto de la caza, cambiando sus valores, el respeto y admiración por cada pieza abatida y lo más importante el cómo abatirla.


Autor: Javi Expósito


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