Las horas en el campo tienen recompensa


Son muchas horas las que paso en el campo con mi cámara de fotos para intentar inmortalizar momentos que la naturaleza nos ofrece y que están al alcance de muy poquitos, muchos me conocerán y sabrán el tipo de fotografías que hago o intento hacer, muchos otros no sabrán ni que me gusta la fotografía. Hoy me decido a escribir para poder compartir con todos vosotros una experiencia que jamás en la vida pensé que iba a poder inmortalizar con mi cámara.

Estamos en primavera y esta el campo precioso, inundado de colores, animales criando, pájaros cantando y yo, mirando cada rincón para intentar localizar ese mamífero, ave o reptil para intentar inmortalizarlo. Los trigos, centenos y cebadas ya tienen una altura considerable y la cantidad de animalitos que habrá entre ellos y que no podemos ver. Sigo caminando por una linda de una tierra arada y otra sembrada cuando de repente un tropel me asusta y me llama la atención, veo como los trigos se van tumbando, y rápidamente llega el silencio en el campo……. Sigo caminando muy despacio, y si, los oigo, oigo el gruñido de ese astuto animal “EL JABALÍ”. Diez metros más abajo veo una mancha negra en la linde de la tierra y me acerco a ella, mi sorpresa cuando llego y veo que es la piel de un Jabalí muerto, un Jabalí que ya llevaba bastante tiempo y solo era el cuero con el pelo todavía empapado de babas, no dude de que podía ser de ellos, de esos cochinos que estaban dentro de los trigos. Lentamente cruce la tierra arada y me puse detrás de unos zarzones a esperar, sabia que los Jabalíes seguían dentro del trigo y no se habían ido, confié en ellos e intente esperar haber si volvían a por su presa…..

Pasaba el tiempo y solo veía moverse los trigos, pero ni rastro de esas crines erizadas que me alegrasen la tarde. Pasado un rato, salio un jabalí, no muy grande a muchísima velocidad de los trigos a la tierra arada, se giro, y se volvió a introducir en el trigo, no me dio tiempo ni a levantar la cámara, fueron décimas de segundo. Seguí esperando ya preparado con la cámara por si volvía a salir que no me pillase como antes, y así fue, salio justo en el lugar donde se encontraba la piel del Jabalí, no dude en disparar e inmortalizar el momento, no estuvo mucho tiempo, pero lo suficiente para sacarle varias fotos y tener un bonito recuerdo. Me llamo tanto la atención que jamás imagine que me iba a tropezar y poder fotografiar como un Jabalí mordía y se comía el cadáver de otro Jabalí, si desde un principio sabia que el Jabalí era carroñero ahora estoy más seguro de que si lo es.





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